Probablemente, en 2019 ya hayas escuchado hablar del COVID-19 o la enfermedad por coronavirus, que es responsable de una pandemia global. Hasta ahora, el principal país afectado ha sido China, pero se ha expandido a varios países del mundo en diferentes grados. Inicialmente, al virus se lo denominó 2019-nCoV o el nuevo coronavirus 2019 y fue designado, informalmente, “coronavirus de Wuhan”. La Organización Mundial de la Salud nombró a la enfermedad COVID-19 porque no hace referencia a una ubicación geográfica, un animal, una persona o un grupo de personas – los cuales pueden conducir a la estigmatización. También querían que sea pronunciable y que se relacione a la enfermedad, ¡no fue una tarea fácil! El virus fue oficialmente nombrado SARS CoV-2, o el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo y grave, porque es genéticamente muy similar al coronavirus SARS, que fue responsable de… bueno, del brote del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave o SARS, en 2002. De manera que el SARS-CoV-2 provoca COVID-19. Ahora bien, los coronavirus que circulan entre los humanos suelen ser benignos y causan alrededor de un cuarto de todas las enfermedades comunes por resfriado. Pero ocasionalmente, los coronavirus que circulan en una reserva animal mutan lo suficiente como para poder empezar a infectar y causar enfermedades en humanos, si encuentran la oportunidad. En 2002, hubo un coronavirus que saltó de los murciélagos a las civetas, que es un mamífero felino; y luego a los humanos. Y en 2012, se manifestó el MERS, que fue un coronavirus que pasó de los murciélagos a los camellos unas décadas atrás, y luego circuló entre los camellos durante un tiempo considerable antes de infectar a los humanos. COVID-19 probablemente también comenzó con murciélagos, pero esta vez el huésped intermedio fue, posiblemente, un pangolín, un animal que parece un cruce entre un oso hormiguero y un armadilo. Esto está basado en que los científicos identificaron un coronavirus en pangolines que tiene un 96% de concidencia genética con el SARS-CoV-2. Lamentablemente, los pangolines son muy traficados en el mundo, en gran parte, porque las personas creen que sus escamas tienen propiedades curativas. Debido a que se mueven alrededor del mundo en vez de quedarse en la naturaleza, hay muchas oportunidades para que un coronavirus pase de un pangolín a un ser humano. Hasta el 11 de febrero de 2020, ha habido 43.103 casos de COVID-19 y 1.018 muertes, con una tasa de mortalidad del 2,4%, según la OMS. La gran mayoría de los casos y muertes han ocurrido en China. Según algunas perspectivas, el brote de SARS en 2002 tuvo como resultado 8.098 casos y 774 muertes, de modo que la tasa de mortalidad fue alrededor de 9,6%. Y el brote de MERS en 2012 provocó 2.494 casos y 858 muertes, y se elevó la tasa de mortalidad a 34%. Finalmente, para el brote de Ébola en 2014, que no se debió al coronavirus, hubo 28.639 casos y 11.316 muertes. ¡La tasa de mortalidad era de un aullante 40%! A nivel microscópico, los coronavirus son virus de ARN de sentido positivo de cadena sencilla con picos de proteínas en su superficie que se parecen un poco a una corona bajo un microscopio; por eso el nombre ‘coronavirus’. Además de verse majestuosos, estos picos le permiten al virus invadir las células que rodean la vía respiratoria y los pulmones. Después de unirse, el coronavirus ingresa y toma el control de la maquinaria celular para realizar más y más copias de si mismo para poder expanderse a las células vecinas y adentrarse en la mucosidad. A veces, la infección es leve, y algunas personas no desarrollan ningún síntoma. Pero otras pueden desarrollar síntomas que pueden variar entre síntomas leves como fiebre, tos y dificultad para respirar hasta los problemas serios, como neumonía. El daño grave en los pulmones puede causar el síndrome de la dificultad respiratoria aguda, o SDRA, que ocurre cuando la inflamación pulmonar es tan grave que el líquido se acumula alrededor de los pulmones. Esta infección grave puede causar un shock séptico, que sucede cuando la presión sanguínea baja dramáticamente y los órganos del cuerpo son privados de oxígeno. El SDRA y el shock son la principal causa de muerte de las personas infectadas, y es más probable que esto ocurra en aquellas personas mayores de 60 años, en fumadores y en personas con otras condiciones médicas previas como la hipertensión. Además de provocar la enfermedad, los coronavirus pueden propagarse rápidamente. Por lo general, el virus se contagia cuando las personas tosen o estornudan y se liberan pequeñas gotas que contienen el virus. Estas gotas pueden caer en la boca, nariz u ojos de otra persona, y eso permite que el virus ingrese en otra persona. El virus también puede encontrarse en la materia fecal de una persona, y en raras ocasiones, el coronavirus ha sido transmitido de un departamento a otro en un edificio residencial. Esto se presentó en la epidemia de SARS, en 2002. En ese momento, las tuberías defectuosas permitieron que la materia fecal que contenía el virus proveniente del departamento de una persona derivara de las tuberías de drenaje hacia accesorios como lavabos e inodoros en otros departamentos del mismo edificio. Esto generaba un olor terrible y permitía que las gotas que contenían el virus se depositaran en las superficies del baño, y, en última instancia, causaban que las personas de ese departamento se enfermen. Algo similar pudo haber ocurrido con COVID-19, y se está investigando esto de manera activa. Una vez la persona se infecta, los síntomas se manifiestan en un promedio de 5 días después. Esto se denomina el período de incubación. Sin embargo, esta fase varía según la persona, y en algunos estudios, ¡el período de incubación duró hasta 24 días! Ahora bien, hay un debate sobre si las personas asintomáticas pueden propagar la enfermedad o no, porque estas personas suelen tener niveles bajos del virus circulante. Pero incluso aunque sean bajos, la transmisión asintomática probablemente desempeñe un papel menor en la epidemia global. Los virus tienen un número reproductivo o R0 basado en qué tan rápido se propaga, y se ha confirmado la transmisión entre personas tanto dentro como fuera de China. Un R0 de 1 significa que una persona infectada se lo transmite a 1 nueva persona, un R0 de 2 significa que 1 persona se lo transmite a 2 personas, y así sucesivamente. Si el R0 se encuentra por debajo de 1, la infección termina desapareciendo. Si es 1, se mantiene estable, y si se encuentra por encima de 1, entonces contnúa propagandose. La estimación actual para el R0 de SARS-CoV-2 es entre 2 y 2,5. Por supuesto que esto es un promedio, con algunas personas que no propagan tanto la enfermedad, y otras -llamadas superpropagadores- que transmiten la enfermedad a un ritmo mucho más alto. La causa exacta de estos superpropagadores no está clara, quizá, simplemente estén en contacto con más personas, o tal vez sus cuerpos naturalmente transmitan más el virus, o quizá haya otra razón diferente. Para confirmar el diagnóstico, debería haber una reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real o pruebas de rt-PCR, una prueba rápida que se utiliza en muchos laboratorios y hospitales que puede detectar cantidades muy pequeñas de RNA viral. El tratamiento se enfoca en cuidados de apoyo al proveer fluidos, oxígeno y asistencia ventilatoria a las personas muy enfermas. También hay algunos datos que prueban que hay tres medicamentos que son muy efectivos contra el SARS-CoV-2 en el entorno del laboratorio. Estos medicamentos son cloroquina, una droga antipalúdica, ritronavir, un medicamento contra el VIH y remdesvivir, una droga antiviral que se utilizó previamente contra el ébola. Se le otorgó remdesivir al primer paciente de EE. UU. con COVID-19 en el día 11 de su enfermedad, ya que estaba empeorando, y empezó a mejorarse al día siguiente. Una gran escala de ensayos clínicos con remdesivir ya están en marcha en China. Lamentablemente, no hay una vacuna disponible para protegerse del COVID-19. En el mejor de los casos, parece que faltan muchos meses para una vacuna. De manera que el objetivo es evitar la transmisión entre humanos, y esto se empieza al aislar a las personas con COVID-19. Los coronavirus no suelen propagarse en largas distancias en el área, pero pueden trasladarse, apróximadamente, 3 pies o 1 metro de una persona a otra a través de pequeñas gotas de saliva que se producen cuando alguien tose o estornuda. Además, algunas cepas de coronavirus pueden sobrevivir en superficies durante más de un día. Con eso en mente, si eres una persona sana que vive en un área sin el brote, la recomendación es evitar viajar a las áreas donde hay brotes de la enfermedad, tratra de evitar los lugares abarrotados de gente y mantenerse, al menos, a 6 pies o a 2 metros de cualquier persona con síntomas. Utilizar una máscara quirúrgica no es recomendable porque el riesgo general de contraer COVID-19 en estos entornos es muy bajo. Como siempre, el lavado consciente es clave y debería realizarse con jabón o desinfectantes para manos a base de alcohol. También, evite tocarse los ojos, la nariz, y la boca. Esta es el área, conocida como la zona T, que es un punto común de entrada al cuerpo para los virus. Para los trabajores de la salud que están alrededor de las personas con COVID-19, la recomendación es tomar precaución de las gotitas y el contacto. Esto incluye vestir el equipo protector personal, como una máscara quirúrgica seca y limpia, guantes, equipo uniforme con mangas largas, y protección para los ojos, como antiparras o protector facial. A la hora de realizar un procedimiento que genere aerosol, como la intubación traqueal, la broncoscopía, RCP o ventilación no invasiva, es importante utilizar un respirador N95. Esto previene que el 95% de las partículas pequeñas, como las gotas respiratorias, puedan atravesar la protección. En resumen, el virus SARS-CoV-2 causa una enfermedad respiratoria llamada COVID-19. El virus probablemente proviene de los murciélagos, después se pasó a los pangolines como huéspedes intermediares y, finalmente, a los humanos. El virus se mueve en gotas respiratorias y entra en el cuerpo a través de la boca, la nariz o los ojos. Una vez que ha entrado en el cuerpo, se replica en el sistema respiratorio, y genera síntomas, como la fiebre, la tos, y dificultad para respirar. Algunas personas pueden manifestar complicaciones más peligrosas como neumonía, SDRA y shock. Los tratamientos se enfocan en cuidados de apoyo, pero ciertos medicamentos, como el Remdesivir, se encuentran actualmente en pruebas clínicas. Mientras tanto, la mejor estrategia es la prevención -esto incluye el lavado cuidadoso de manos, evitar viajar a las áreas donde hay brotes de la enfermedad y asistir a lugares abarrotados. En la media de lo posible, evitar tocarse la zona T, y si eres un trabajador de la salud, recuerda utilizar un equipo de protección.